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Barcos Volvo Ocean Race. Una carrera de perfección

Para atreverse a surcar cuatro océanos, hacer parada en seis continentes y atravesar 46.000 millas náuticas, se necesita un barco en el que se pueda confiar. Para los regatistas que compiten en la Volvo Ocean Race 2017-18, sólo hay un lugar que cuenta con los expertos y la experiencia para conseguirlo: el Boatyard (el astillero).

 

Las embarcaciones que compitieron en la edición 2014-15 de la Volvo Ocean Race pasaron por un auténtico infierno. Fueron llevadas al límite por unos marineros obsesionados con robar un precioso segundo a sus rivales y bajo unas condiciones climatológicas terribles que hicieron que la búsqueda de Moby Dick pareciera un simple paseo a pedales por el el parque. Fue la prueba definitiva en la navegación. Y cuando todo llegó a su fin, las embarcaciones estaban llenas de cicatrices de la batalla para testimoniarlo. Sin embargo, la naturaleza exigente de la Volvo Ocean Race hacía que las embarcaciones no tuvieran mucho tiempo para lamer sus heridas. En menos de dos años, toda la flota tendría que ser reparada, reajustada y estar lista para tomar su lugar en la línea de salida una vez más.

Otra carrera había comenzado. Esta vez, sin embargo, las embarcaciones no estarían compitiendo entre ellas, sino que lo estarían haciendo contra el reloj. Y la acción no se desarrollaría en alta mar, sino en el escenario inesperado de un antiguo mercado de pescado en Lisboa, Portugal.

 

Nace el Boatyard

Un antiguo mercado de pescado al lado del puerto puede no ser el primer lugar en el que esperarías encontrar una flota con los veleros más futuristas del mundo. Pero debido a sus largos cobertizos en forma de hangar, sus altos techos y su proximidad al mar, este lugar tan inesperado parece haber sido pensado desde un principio para hacer de astillero.

El concepto Boatyard (astillero) fue presentado en la edición 2014-15 de la Volvo Ocean Race. Se trataba de un servicio compartido y de una instalación de reparación, creado para encargarse del ajuste, el mantenimiento y el trabajo de reparación de los nuevos barcos Volvo Ocean 65, un nuevo diseño que competía en la carrera por primera vez. De hecho, fue la introducción de estas nuevas embarcaciones de diseño único lo que hizo posible el concepto Boatyard: si los barcos podían compartir la misma solución de diseño, ¿por qué no podían compartir también las mismas instalaciones de servicio?


"El sistema de diseño único nos permitió tener una convención de protocolos sobre cómo se debían reparar las embarcaciones", explica Neil Cox, que trabaja como Manager de Reposición en el Boatyard. "Y ya que los barcos son idénticos, es más fácil almacenar las piezas que necesitamos. De hecho, nos ha permitido configurar un entorno de servicio similar al de un automóvil. El cliente nos lo deja y cuando lo recoge sabe que ha sido atendido con los más altos estándares posibles."

 

Un Servicio a la manera de Volvo

La forma en que se reparan las embarcaciones en el Boatyard es muy similar a la forma en que se le presta servicio a tu Volvo en tu concesionario oficial Volvo. Es cierto que la logística es un poco más compleja, está bien, es mucho más compleja, pero el principio es el mismo.

A cada equipo que compite en la carrera se le asigna una fecha específica para dejar su barco en el Boatyard. Tan pronto como llega una embarcación, comienza un intenso ciclo de actividad de 15 semanas para el equipo del astillero. El equipo del Boatyard consta de 30 miembros principales e incluye fabricantes de embarcaciones, fabricantes de velas, electricistas, ingenieros, expertos en comunicaciones y mucho más. Los miembros del equipo provienen de todo el mundo y cada uno es un experto en su campo con experiencia previa en la Volvo Ocean Race. Para cada barco que ingresa en el Boatyard, el equipo tiene solo 15 semanas para repararlo y volver a componerlo exactamente con los mismos estándares y especificaciones que cuando se construyó por primera vez.

 

"Nuestro trabajo consiste en dar a la tripulación seguridad respecto a sus embarcaciones"

NEIL COX

Manager de requipamiento en el Boatyard de la Volvo Ocean Race

Un día de trabajo

Reparar y volver a montar un solo barco con las especificaciones requeridas en tan solo 15 semanas es todo un desafío. Pero el equipo de Boatyard no tiene que completar un solo barco, este año tienen que completar ocho, todos los cuales deben entregarse a tiempo y ser idénticos en todos los sentidos. Durante la fase más intensa del reacondicionamiento, el equipo se encontrará trabajando en hasta cinco embarcaciones diferentes a la vez, cada una de ellas se encontrará en una etapa diferente del proceso de reacondicionamiento. Puede sonar desalentador, pero para el equipo del Boatyard es solo un día de trabajo más.

Una persona que sabe todo acerca de los desafíos a los que el equipo se enfrenta durante un reacondicionamiento es el Manager de reposición Neil Cox. "A veces puede resultar abrumador, muy parecido a la carrera en sí", dice Neil. "Pero en poco tiempo, el equipo se une y volvemos a  enderezar el rumbo".

"Nuestro trabajo consiste en dar a la tripulación una gran seguridad respecto a sus embarcaciones. Al final del día, estos muchachos no están solo a una corta distancia de la orilla. Están compitiendo. Así que tenemos que poder darles toda la confianza posible para que sepan que sus embarcaciones pueden ser llevadas al límite ".

Pero, ¿cómo logra el equipo del Boatyard su objetivo de entregar a los equipos una flota idéntica de embarcaciones que brinden confianza, y con un poco de suerte la victoria, en tan poco tiempo?

 

Un proyecto lleno de pasión

El proyecto de reacondicionamiento tiene un calendario extremadamente apretado y hay una serie de puntos que deben alcanzarse a lo largo del camino para que todo se complete a tiempo. Para ayudar a maximizar el poco tiempo del que disponen, el ciclo de 15 semanas se divide en cinco etapas diferentes, cada una de las cuales dura tres semanas, con un equipo diferente responsable del trabajo en cada etapa. "Todos trabajan en equipo y saben que cada 3 semanas se debe completar un nivel de trabajo para que las embarcaciones pase a la siguiente fase; ponerse al día más tarde no es una opción", dice Neil.

La primera etapa del reacondicionamiento se ocupa de la detección, diagnóstico y cuidado de las reparaciones. Cuando los barcos se entregan al Boatyard, llegan con una lista detallada de las reparaciones que deben llevarse a cabo, además del trabajo de mantenimiento estándar. También se realiza una prueba de ultrasonido para asegurarse de que no haya fallas detectadas debajo de la superficie. Una vez que se completa el diagnóstico, todo se desinstala en el barco hasta que no es más que un caparazón de carbono.

"El sistema hidráulico se retira, el hardware de la plataforma se extrae, se quitan todos los componentes eléctricos, incluida la fontanería, literalmente no queda nada", dice Neil. "Una vez que se ha retirado todo, se etiqueta y almacena cuidadosamente. Entonces, el trabajo de reparación puede comenzar." Aunque la gran mayoría de las reparaciones se llevan a cabo en el sitio, algunos componentes se envían nuevamente al fabricante original. Pero el nivel de experiencia del equipo es tal, que no hay un solo componente del que no pudieran ocuparse ellos mismos, llegado el caso de que las circunstancias así lo exigiesen.

 

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El spray del océano

Una vez que se completa la etapa de reparación, el barco pasa a la etapa dos en donde el casco es pintado con un diseño único por equipo. Pero no es hasta la etapa tres en donde todo realmente comienza a montarse nuevamente.

"La nave de reabastecimiento es el lugar en el que las embarcaciones vuelven a ser nuevamente Volvo Ocean 65", dice Neil. "Llegado este momento, cada pieza de hardware que se quitó durante la primera etapa, hace ya seis semanas, ha sido reparada, ensamblada y probada, ya sea por el fabricante o por nosotros mismos, y ahora está lista para ser reinstalada. Así que, al final de la semana nueve, aparte de los timones, el mástil y la quilla, se puede decir que casi tienes un barco completo otra vez."

 

La etapa final y más allá

Las siguientes tres semanas tienen lugar en la nave de branding donde los barcos se pesan y luego se marcan. Una vez que el barco ha sido completamente identificado como marca, entra en el tramo final del reacondicionamiento: el período de puesta en marcha. El período de puesta en servicio permite al equipo sacar el bote del hangar y comenzar a instalar el equipo de comunicación, como las torres de antenas. A continuación, el barco es elevado por una grúa y sujeto en la quilla, donde permanecerá así durante dos días mientras se instalan los sistemas de dirección, se ajustan los timones y todo lo que se necesita para poner en marcha la embarcación.  A la semana siguiente, se instala el aparejo y se presenta el barco.

Los primeros dos días en el agua se emplean en una serie de pruebas, por ejemplo para comprobar toda la hidráulica, la electrónica y la quilla, por lo que el equipo del Boatyard sabe con certeza que el barco está listo para navegar. Luego, a la mitad de este último período de tres semanas, el equipo de navegación aparece para recoger su embarcación. Al final de la semana 15, el barco es entregado y todos en el Boatyard dirigen su atención a la siguiente embarcación. Uno tras otro todos los barcos son reacondicionados y están listos para zarpar.

Pero para el equipo del Boatyard, el trabajo no se detiene simplemente porque el procedimiento de reacondicionamiento se haya terminado. Una vez que todas las embarcaciones han finalizado el proceso con éxito, "el circo ambulante", como lo llama Neil, se pone en marcha. Este "circo ambulante" se compone de dos versiones móviles del Boatyard que siguen la carrera por todo el mundo, saltando por encima una de otra para obtener la máxima eficiencia. Estos astilleros móviles funcionan como paradas de boxes de los coches de carreras, en donde la cantidad de trabajo de servicio que se les demanda depende de lo exigente que haya sido el tramo anterior de la carrera.

 

La vista desde el muelle

¿Y qué hay de los regatistas que considerarán como su casa estas embarcaciones durante los próximos ocho meses? ¿Qué es lo más importante que el Boatyard les puede ofrecer? Le preguntamos a un veterano con tres carreras ya a sus espaldas de la Volvo Ocean Race, Martin Strömberg, qué es lo que necesita del Boatyard para ayudarle a rendir al máximo.

 

"En la Volvo Ocean Race, tienes que poder confiar en el barco. Así que lo más importante que el Boatyard me proporciona como tripulante es tranquilidad y confianza."

 

Procedente de la ciudad natal de Volvo Cars, Gotemburgo, Martin sabe lo importante que es tener algo sólido y confiable entre él y los peligros ocultos del profundo mar azul.

"Cuando sales a navegar en medio de la noche y está todo completamente oscuro con el viento aullando a tu alrededor, debes saber que tu embarcación te sacará de allí. Debes saber que el barco está a salvo. Afortunadamente, puedo confiar en que el Boatyard ha hecho bien su trabajo y que el barco que recibimos de sus manos es 100% confiable", dice Martin.

No se puede hacer un cumplido más alto a tu conocimiento y experiencia que viniendo de alguien que esté dispuesto, literalmente, a poner su vida en tus manos. Pero eso es exactamente lo que hacen los regatistas como Martin cada vez que se enfrentan al desafío humano de la Volvo Ocean Race: ponen sus vidas en manos del Boatyard.

¿Cómo se siente Neil al pensar en esto? "Cuando se devuelve un barco a una tripulación, se lo devolvemos con total confianza. Y esperamos que los equipos sientan el mismo nivel de confianza que nosotros", responde. No creo que pueda haber ninguna duda de que lo hacen.

 

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