Medio Ambiente

Un Volvo es para toda la vida

Todos los fabricantes de coches tienen hoy en día muy presente el medio ambiente. En 1983, sin embargo, la historia era muy diferente. Así que cuando sacamos al mercado el LCP 2000, un concept car diseñado con la preservación del planeta en mente, muchos ojos nos miraron de reojo. Ahora, más de treinta años después, nuestro compromiso con el medio ambiente es más fuerte que nunca.

"Un componente remanufacturado requiere de hasta un 85% menos de materia prima y un 80% menos de consumo energético comparado con partes o componentes completamente nuevos."

Reducir, reusar, reciclar

En el momento en que desvelamos el Concept Car de 1983 Light Component Project, Volvo Cars pasó a ser conocido como un fabricante de automóviles interesado en la búsqueda de soluciones innovadoras y amigables con el medio ambiente. La razón principal de esta sensación fue la invención del convertidor catalítico Lambda Sond. El Lambda Sond fue un paso decisivo en el terreno medioambiental. Convertía los gases calientes dañinos de escape en sustancias inofensivas ya encontradas en el aire, y reducía las emisiones de contaminantes nocivos en un asombroso 90% en comparación con los motores convencionales. Pero nuestros esfuerzos en fabricar vehículos amigables con el medio ambiente de manera sostenible, ya había empezado de hecho hacía décadas.

En 1945, establecimos un método para remanufacturar partes sobrantes. Hoy, este sistema es más grande que nunca e incluye todos los componentes. Desde las palancas de cambio, inyectores, pasando por los componentes electrónicos. Todo cuidadosamente restaurado a nuestras especificaciones originales. ¿Pero por qué gastar tiempo y esfuerzo en devolver a la vida partes usadas cuando los modernos métodos de producción nos dicen que podríamos fabricar un nuevo componente o sección en un tiempo mínimo? Bueno, un componente remanufacturado requiere de hasta un 85% menos de materia prima y un 80% menos de consumo energético comparado con partes o componentes completamente nuevos. Podemos ahorrar hasta 300 toneladas de aluminio y 800 toneladas de hierro al año, lo cual, es equivalente a reducir aproximadamente 4.000 toneladas en emisiones de CO2. Así que decidimos, que todo ello merecía realmente el esfuerzo.

 

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Una visión de futuro

Así, con un sistema eficaz de intercambio de piezas remanufacturadas ya en marcha, y un convertidor catalítico innovador en nuestro haber, este automóvil diseñado para ser más respetuoso con el medio ambiente debería haber sido visto como una progresión natural, y no como una extraña curiosidad. El objetivo del proyecto LCP era utilizar los últimos materiales y tecnologías para diseñar un vehículo innovador y amigable con el entorno que fuese extremadamente eficiente en el consumo, muy seguro y que pudiera estar listo para conducirse en el año 2000, de aquí su nombre. Para los estándares de hoy en día, estos objetivos probablemente parezcan razonables y realistas, pero en 1979 eran una combinación casi irreal.

 

Fabricado para durar

Al fabricar automóviles, el magnesio y el aluminio son utilizados en proporciones importantes. Estos materiales no fueron escogidos únicamente por ser ligeros, sino porque se dispone fácilmente de ellos, y más importante aún, son reciclables. Se quería que la vida de este vehículo fuera larga, al menos de una manera o de otra. Otra idea innovadora aplicada al LCP 2000 era su habilidad para funcionar bajo cualquier tipo de fuel, por ejemplo, aceite de colza. Pero un vehículo que al pasar huele a pescado o a patatas fritas no es del gusto de todo el mundo.

El LCP 2000 se muestra ahora con orgullo en el Museo de Volvo. El proyecto continúa inspirándonos, sobre todo la manera en que fabricamos nuestros modelos, con la sostenibilidad y el medio ambiente siempre en mente. Hoy los metales, aceites, fluidos, gomas y ciertos plásticos, que forman parte de por lo menos un 95% del peso de un automóvil Volvo, se pueden volver a recuperar, mientras que un 85% pueden ser reciclados. La estrategia medioambiental de Volvo engloba ahora el impacto medioambiental del vehículo a lo largo de todo su ciclo de vida, desde el desarrollo, uso y servicio hasta su reciclado, cuando el automóvil es desguazado y el ciclo comienza una vez más.

 

Un asunto sostenible

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