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Historia de la Volvo Ocean Race

El desafío humano que ahora conocemos como la Volvo Ocean Race desplegó sus velas por primera vez hace 45 años. Desde entonces, la combinación de emoción, resistencia y habilidad ha llevado a esta carrera a ser reconocida como la prueba más dura de la navegación. Volvamos a donde todo comenzó.

 

Historia de la Volvo Ocean Race

Hoy en día, las imágenes de la Volvo Ocean Race muestran unas embarcaciones aerodinámicas de última generación que cortan las olas en una carrera de alto riesgo y que se enfrentan a una desafiante meteorología. Pero no siempre ha sido así. De hecho, para los marineros que participaron en la primera regata, poner un pie a bordo de las embarcaciones modernas de hoy en día sería como poner el pie en un planeta desconocido.

¿Cómo evolucionó la Volvo Ocean Race desde sus humildes comienzos y un tanto amateurs hasta llegar a convertirse hoy en día en el evento de navegación más extremo del mundo? Averigüémoslo, cambiemos el rumbo y retrocedamos a 1869.

 

Gauloises 3 compitiendo en el Whitbread Round World Race de 1981.

 

La ruta de la aventura

El nacimiento de lo que iba a ser la Volvo Ocean Race se remonta a dos importantes acontecimientos: la apertura del Canal de Suez en 1869 y la apertura del Canal de Panamá en 1914. Estos dos milagros de la ingeniería moderna trajeron dos de los mayores atajos marítimos de la historia. No solo hicieron que las rutas comerciales fueran más cortas y más accesibles para los grandes barcos veleros de la época, también hicieron que los riesgos y peligros que entrañaban dichos viajes se redujeran drásticamente.

Los marineros ya no tendrían que navegar a través de las impredecibles y temidas aguas del Océano Antártico
para entregar su carga entre Asia, Australia, África, Europa y las Américas. 

Pero no todo el mundo estaba buscando accesibilidad y facilidad, algunos marineros todavía se sentían atraídos por ese mundo lleno de aventuras. Uno de estos hombres fue el marino inglés, Sir William Robert Patrick "Robin" Knox-Johnston.

 

Un gran proyecto

En 1969, Robin Knox-Johnston ganó la Sunday Times Golden Globe Race, convirtiéndose con ello en el primer hombre en completar una circunnavegación completa del globo terráqueo sin etapas y sin ninguna ayuda de nadie. Estimulado por su aventura lograda, convenció a dos periodistas del mundo de la vela, Guy Pearce y Anthony Churchill, de poner en marcha una carrera de embarcaciones con tripulación que diera la vuelta al mundo siguiendo las rutas tomadas por los viejos barcos veleros del siglo XIX.

Juntos, idearon un plan que devolviera a los intrépidos lobos de mar a las mismas aguas desafiantes y a las mismas rutas utilizadas antes de la construcción de los Canales de Suez y Panamá, pero esta vez, lo harían en nombre del deporte.

 

Nace la carrera

La vida de marino siempre ha estado asociada con aquellos que buscan aventuras, por lo que encontrar gente dispuesta a aceptar el reto fue la parte más fácil. Encontrar un patrocinador, sin embargo, resultó un poco más complicado. No fue hasta que Pearce y Churchill se acercaron a la Royal Naval Sailing Association en 1971 para que su plan comenzara a tomar forma.

Según cuenta la leyenda, Otto Steiner, de la Royal Naval Association, se reunió en Portsmouth con el coronel Bill Whitbread, cuya familia se dedicaba al negocio de la cerveza, y que se convertiría en el primer patrocinador de la carrera. Fue en uno de los pubs de esta ciudad portuaria donde discutieron la propuesta mientras tomaban unas copas. Y fue en este humilde entorno donde nació el espíritu de la primera Volvo Ocean Race.

La primera Volvo Ocean Race, o Whitbread Round the World Ocean Race, como era conocida entonces, partió de Portsmouth el 8 de septiembre de 1973. 17 barcos privados de diferentes formas y tamaños y de siete países distintos, tomaron parte en la nueva competición que duró siete meses y cubrió un total de 43.500 kilómetros. La carrera comenzó poniendo rumbo a Ciudad del Cabo en Sudáfrica, de allí se dirigió a Sydney, a continuación hizo parada en Río de Janeiro para iniciar el largo viaje de regreso a Portsmouth.

Es justo decir que la mayoría de los marineros que participaron en la carrera de 1973 no sabían realmente lo qué les esperaba en los inmensos océanos. Las fotos de la época sin duda pintan un cuadro muy diferente a la profesionalidad y preparación meticulosa que asociamos con la carrera de hoy en día. En dichas fotos aparecen hombres sin camisa que se sientan en la cubierta mientras tocan la guitarra o juegan a las cartas, por otra parte otros fuman pipas y charlan afablemente. Se parece más al comienzo de un crucero de placer estival que a un serio desafío náutico.

 

Un hogar en las olas lejos de casa

Para los miembros de los equipos que compiten hoy en la Volvo Ocean Race, sacrificar la comodidad en aras del éxito es simplemente parte de la carrera. Pero en 1973, el énfasis estaba en crear un hogar en el mar. No era raro escuchar historias sobre buenos vinos, neveras llenas de carne fresca y cocineros a tiempo completo, los cuales formaban una parte esencial de la tripulación.

Pero a pesar de este enfoque aparentemente aficionado y de las frivolidades en lo concerniente a las comodidades domésticas, la carrera siempre estuvo impulsada por un admirable espíritu pionero y por una audaz sensación de aventura. Toda una oportunidad para superar los imprevisibles elementos, a sobrevivir a viajes en lejanos confines y a todo un intento por domeñar las aguas traicioneras. Estos pioneros agarraron todos estos desafíos con ambas manos.

 

Ganar y ser el mejor

Ahora, 45 años después y con grandes avances tecnológicos, el espíritu amateur de las primeras carreras ha sido reemplazado por un exigente profesionalismo y una firme determinación por ganar. Las embarcaciones Volvo Ocean 65 que actualmente se utilizan, son más parecidos a los coches de carreras de Fórmula Uno que a los yates originales que zarparon desde Portsmouth hace tantos años.

Los camarotes separados, el buen vino, la carne fresca, los cocineros a bordo y el agua dulce ahora son cosa del pasado. Han sido reemplazados por literas compartidas, sistemas de GPS, agua desalinizada, alimentos en polvo rehidratados y barras de proteínas. Las tripulaciones están formadas por campeones mundiales y olímpicos, mientras que las embarcaciones, patrocinadas con grandes sumas de dinero por marcas de fama mundial, han reemplazado las inversiones privadas.

Gracias a la moderna tecnología, la audiencia global puede ahora disfrutar de un acceso sin precedentes a las embarcaciones durante la carrera en forma de actualizaciones en vivo por Twitter y Facebook, enlaces de video a bordo y por los informes actualizados por la propia tripulación. Desde la edición 2008-09, todos los equipos de la Volvo Ocean Race llevan un reportero multimedia a bordo equipado con una tecnología de vanguardia y con una contrastada experiencia en el panorama mediático, cuyo objetivo es acercar a los aficionados que se quedan en tierra firme una visión de primera mano de lo que supone vivir la vida al extremo a bordo de los barcos.

Pero a pesar de todos los avances en tecnología y de los cambios en la ruta, incluso los más puristas en el mundo de la vela no pueden negar que la Volvo Ocean Race sigue siendo el evento de resistencia más difícil en el mundo del deporte. Estas son las mejores embarcaciones disponibles, llevadas al extremo por las mejores tripulaciones y todos con un único objetivo: ganar y ser el mejor.

 

Deja que la aventura comience

 

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