ESQUIANDO EN ÅRE

DÉJANOS LLEVARTE ALLÍ

Pendientes espectaculares, paisajes impresionantes y vehículos fabricados para cualquier clima. No es de extrañar que esquiar sea el pasatiempo nacional en Suecia.

El esquí parece estar integrado en la naturaleza de los suecos. ¿Quizás la razón sea el haber crecido en un país donde las montañas con nieves perennes sea la norma? ¿O que las temperaturas bajas en extremo y el terreno difícil son vistos como trampolines para la aventura en lugar de obstáculos? Sea lo que sea, en el momento en que ves a un niño de seis años descendiendo a tu lado a velocidades que sólo has sido capaz de soñar, pronto te das cuenta de que los suecos fueron hechos para descender pendientes.

Åre sin duda alguna

Como puedes imaginar en un país obsesionado con el esquí, Suecia tiene un montón de estaciones de montaña Premium, diseñadas tanto para hacer las delicias de los esquiadores experimentados como para los entusiastas amateurs. Pero el campeón indiscutible de las estaciones de montaña es sin duda Åre. Hace mil años el área estaba habitada por vikingos y el pueblo lapón. Hoy acoge a miles de turistas con hambre de aventura y listos para tomar las pistas de fama mundial y disfrutar del impresionante paisaje.
La reinvención de Åre como punto turístico comenzó en 1882 cuando el rey sueco, Oscar II, supervisó la construcción de una línea férrea que cambiaría la fortuna del área para siempre. La nueva línea iba desde Trondheim en Noruega a Åre y traía con ella vagones llenos de curiosos turistas, todos aficionados a la aventura en las montañas y deseosos de respirar el aíre puro de Åre. En 1909, Åre alcanzaba la gloria al ser fundada. De esta manera Åre se aseguró una posición indiscutible como destino top dentro del turismo alpino de Suecia. Más de 100 años después, los entusiastas del mundo del esquí de todo el mundo viajan aquí para disfrutar de las pistas, del increíble paisaje y de sus modernísimas instalaciones.

Aquí lo puedes encontrar todo

¿Pero qué tiene Åre que hace que se destaque de otros puntos turísticos más tradicionales, como los Alpes franceses e italianos? Bueno, una diferencia muy importante es la aptitud sueca para esquiar. La mayoría de los suecos han esquiado desde niños, así que la necesidad de lucirse ha desaparecido hace tiempo. Esto ha creado una atmósfera natural, de familia y amigos donde todo el mundo es bienvenido: jóvenes, mayores, amateurs o expertos. Pero la diferencia principal es Åre. Åre es un pueblo de montaña de moda, con una montaña en forma de corazón llamada Åreskutan, que se eleva un kilómetro sobre el pueblo . Además de contar con la caída vertical más extrema del norte de Europa, Åreskutan ofrece una amplia gama de oportunidades de esquí alternativo, desde descensos atrevidos y pistas ondulantes y kilométricas hasta pistas de esquí pintorescas, llenas de restaurantes de montaña. Todo se puede encontrar aquí.
Si visitas Åre durante los meses oscuros del invierno, puedes disfrutar la experiencia única que es esquiar en la noche sueca. Y quien sabe, si eres afortunado, te puedes encontrar esquiando bajo el espectáculo luminoso natural más espectacular del mundo: las auroras boreales. Y con 42 remontes y 89 pistas para escoger, nunca hay masificaciones. Pero Åre ofrece mucho más que paisajes y emocionantes descensos de esquí. También ofrece algunas fantásticas oportunidades de compras y la ocasión de saborear algunos de los platos más ricos y tradicionales suecos que te harán la boca agua.
Llegar a Åre es fácil. Los trenes y aviones son numerosos, aunque también un poco predecibles. Siempre puedes añadir un giro imprevisto en tu viaje, empaquetar todo en tu Volvo y recrear la vieja ruta de tren desde Trondheim, la cual trajo a los primeros turistas a Åre allá por 1882. La mitad de la diversión está en llegar allí, después de todo. Esta increíble ruta te lleva por la gloriosa autopista E14, la cual se extiende desde Trondheim hasta Sundsvall en Suecia. No sólo la E14 te guía y te descubre algunas inolvidables vistas, también te conducirá a través del largo Túnel del Infierno de 3.928 metros. No dejes que el nombre te desanime, en realidad lleva el nombre de un pueblo cercano. Así que una vez que tú y tu Volvo hayáis pasado el Infierno, todo lo que resta por hacer es poner rumbo al destino celestial de Åre.

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