El XC90 presenta… la paradoja de la seguridad

A medida que los vehículos y las ciudades evolucionan, la tecnología hace que nuestras carreteras sean más seguras que nunca. Pero, ¿de verdad nos sentimos más seguros? Robert Thomson, profesor de Seguridad en el vehículo en la Universidad Chalmers de Gotemburgo, y Eva Lahti, directora de Asistencia al conductor en Volvo Cars, nos hablan de la paradoja de la seguridad.

ENTREVISTAS: IAN DICKSON | FOTOGRAFÍAS: JOHAN WEDENSTRÖM

¿Estamos cada vez más seguros como sociedad?
Robert Thomson: “Definitivamente, cada vez estamos más seguros. El número de víctimas mortales y heridos en accidentes de tráfico está disminuyendo. Pero con tantas tecnologías nuevas y desconocidas a nuestro alrededor, hay diferencias entre la seguridad percibida y la real. Lo que vemos ahora es un mayor número de accidentes más pequeños y leves. Y en las ciudades sobre todo, hay un cambio hacia lesiones más graves porque hay más ciclistas y peatones que interactúan con los vehículos en espacios más reducidos. Además, ahora vivimos más tiempo y las personas mayores son más frágiles y sensibles a las lesiones en un accidente”.

¿Cómo evolucionan los vehículos para hacer frente a estos nuevos tipos de accidentes?
Eva Lahti: “Tradicionalmente, la seguridad consistía en reducir al mínimo los daños producidos por un accidente. Ahora buscamos formas para no vernos siquiera en este tipo de situaciones de peligro. Se trata de gestionar los riesgos o de implementar la seguridad preventiva, pero de una manera no invasiva. Ahora, cualquier Volvo que compres cuenta con el sistema City Safety. Dispones del frenado de emergencia automático y de maniobras de evitación del volante que te ayudan a evitar colisiones con otros vehículos o con ciclistas, peatones o animales de gran tamaño”.

¿Se trata de un equilibrio entre la tecnología y el comportamiento del conductor?
Robert Thomson: “Creo que nuestro pensamiento no es muy social cuando conducimos. Cuando pregunto a las personas que se han visto implicadas en un accidente, siempre dicen ‘Yo soy un conductor seguro’. El problema siempre es la otra persona. Tenemos que demostrar que si todos y cada uno nos comportamos correctamente, todos resultaremos beneficiados. La carretera no es tuya, tienes que compartirla y, para ello, debes ser consciente de lo que te rodea”.

¿Cómo se puede monitorizar el comportamiento del conductor?
Eva Lahti: “En el futuro introduciremos cámaras y sistemas de monitorización del conductor que no solo detectarán los movimientos del volante sino también los ojos y la postura del conductor para ver si se está durmiendo o se encuentra bajo los efectos del alcohol o las drogas. Si el sistema detecta que el conductor no está en condiciones de conducir, le avisará. Se trata simplemente de monitorizar al conductor aquí y ahora: no grabaremos la información ni la enviaremos a ninguna parte. Lo importante es recordar que no se trata de vigilar al conductor”.

¿Hasta qué punto son importantes las distracciones del conductor?
Eva Lahti: “En Volvo Cars decimos que el conductor siempre es el responsable de conducir el vehículo y ese debe ser su principal objetivo. Uno no puede apartar la vista de la carretera. Pero también sabemos que no siempre es así. Todos echamos una mirada rápida a la pantalla del conductor, a la pantalla central, a los retrovisores... Y esas miradas están bien siempre y cuando el objetivo principal sea la carretera. El problema es que con tanta asistencia en el vehículo hoy en día, es fácil confiar demasiado en la máquina. Uno podría pensar: ‘el vehículo conduce solo, así que puedo comprobar el correo electrónico o cambiar el destino en el mapa’, pero eso nunca está bien, incluso al conducir en modo asistido y cuando el vehículo te ayuda a mantener la dirección y la distancia de seguridad con el vehículo de delante. Se ha generado una gran controversia acerca de los vehículos autónomos y la conducción autónoma pero, para ser exactos, todavía no hay vehículos verdaderamente autónomos”.

Volvo XC90 al volante y ciclista

Robert Thomson: “Cuando conducimos, solo miramos la carretera durante el 85 % del tiempo. ¿Qué hacemos durante el 15 % restante? Tenemos que averiguar cómo hacer que este ser humano, que se aburre y distrae con facilidad, llegue de forma segura a su destino. Lo que he observado —y también lo hemos visto en nuestra investigación— es que las personas juegan con sus móviles, sobre todo en las autopistas, y comen, beben y hablan con quienes tienen al lado. Son estas actividades en segundo plano las que pueden ser peligrosas”.

¿Cuáles son las ventajas sociales de tener menos colisiones?
Robert Thomson: “Lo que siempre olvidamos es que nuestro comportamiento afecta a otras personas. No sabemos su nombre ni volveremos a encontrarnos con ellas, pero tomar una decisión incorrecta tiene un alcance mucho mayor. Si tenemos un accidente, puede que nadie salga gravemente herido pero habremos perturbado el tráfico a nuestro alrededor y eso afecta a la sociedad. Por ejemplo, los pasajeros del autobús que se quedó atascado después de nuestro accidente llegaron tarde a trabajar y uno de ellos era un cirujano que no pudo llegar a tiempo al quirófano: una pequeña colisión puede tener tremendas consecuencias sociales”.