Volvo Cars deja caer vehículos nuevos desde una altura de 30 metros para ayudar a los equipos de rescate a salvar vidas

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Fecha: 12:00 AM, November 12 2020

Es el crash test más extremo jamás llevado a cabo por Volvo Cars, y es de vital importancia.
Para perfeccionar sus habilidades, los especialistas en extracciones de víctimas de accidentes
del centro de seguridad de Volvo Cars suelen utilizar vehículos estrellados.

 

Para que los equipos de rescate puedan prepararse para cualquier tipo de colisión posible y
simular las fuerzas que se producen en los impactos más extremos, más allá de lo que es
posible simular con los ensayos ordinarios, Volvo Cars ha tomado recientemente medidas igual
de extremas. Por primera vez, ha dejado caer varias veces desde una grúa a una altura de 30
metros varios vehículos Volvo nuevos.

 

Esto ha permitido crear suficientes daños como para simular de forma adecuada los
producidos en las colisiones más graves: accidentes de un solo vehículo a velocidad muy alta,
accidentes en los que un vehículo choca contra un camión a alta velocidad o accidentes en los
que un vehículo recibe un fuerte impacto lateral.

 

En estas situaciones es probable que el estado de los ocupantes del vehículo sea crítico. Por
lo tanto, la máxima prioridad es extraer a los pasajeros del vehículo y trasladarlos al hospital lo
antes posible utilizando herramientas hidráulicas de rescate, conocidas en el sector como
«mandíbulas de vida» (jaws of life). Los especialistas en extracciones suelen hablar de la «hora
de oro»: es preciso liberar a la víctima y llevarla al hospital en un plazo de 60 minutos desde
que se produce el accidente.

 

«Llevamos muchos años colaborando estrechamente con los servicios de rescate suecos»,
señala Håkan Gustafson, investigador superior del equipo de investigación de accidentes de
tráfico de Volvo Cars. «Esto es así porque compartimos el mismo objetivo: hacer que las
carreteras sean más seguras para todos. Esperamos que nadie tenga que pasar jamás por la
experiencia de sufrir los accidentes más graves, pero no todos se pueden evitar. Por eso es de
vital importancia contar con métodos que contribuyan a salvar vidas cuando se producen los
accidentes de mayor gravedad».

 

Todos los hallazgos derivados de las colisiones y las maniobras de extracción subsiguientes se
recopilarán en un informe de investigación exhaustivo. Este informe se pondrá a disposición
del personal de rescate de todo el mundo de forma gratuita para que puedan beneficiarse de
los resultados y seguir perfeccionando sus habilidades.

 

Normalmente, los equipos de rescate practican con vehículos de los desguaces. Sin embargo,
estos vehículos suelen tener hasta dos décadas de antigüedad. Y, en cuanto a la resistencia
del acero, la estructura del habitáculo de seguridad y la durabilidad global, hay una enorme
diferencia entre los vehículos modernos y los fabricados hace 15 o 20 años. Además, los Volvo
actuales están fabricados con algunos de los tipos de acero más duros que se pueden
encontrar en los automóviles contemporáneos.

 

Por eso es de vital importancia que el personal de rescate se mantenga siempre al día, esté
familiarizado con los modelos más recientes y analice sus métodos a fin de desarrollar nuevas
técnicas de extracción. En otras palabras: estas sesiones de formación pueden marcar la
diferencia entre la vida y la muerte. Así que, a petición de los servicios de rescate, Volvo Cars
decidió dar un paso más.

 

«Normalmente solo provocamos colisiones dentro del laboratorio; esta es la primera vez que
hemos dejado caer vehículos desde una grúa», explica Håkan Gustafson. «Sabíamos que las
deformaciones resultantes serían extremas. Lo hicimos para poner al personal de rescate ante
un desafío real».

 

En total, diez vehículos Volvo de distintos modelos se dejaron caer varias veces de la grúa.
Antes de la caída, los ingenieros de seguridad de Volvo Cars realizaron cálculos exactos sobre
la cantidad de presión y fuerza a la que era necesario exponer cada vehículo para lograr el nivel
de daños deseado.