La fábrica de Volvo Cars en Chengdu ya funciona con energía renovable

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Fecha: 12:00 AM, June 4 2020
Fábrica de coches Volvo en Chengdu

El 100 % de la electricidad que se utiliza en la fábrica de Chengdu, la más grande de Volvo Cars en China, es ya de origen renovable. Esto significa que el 80 % de la electricidad que se utiliza en la red mundial de fabricación de Volvo es sostenible. 

La utilización de un 100 % de electricidad renovable en Chengdu es el resultado de un reciente contrato de suministro y reducirá las emisiones de CO2 de la planta en más de 11.000 toneladas anuales. 

Este es el último paso concreto de Volvo Cars hacia el objetivo de que en 2025 sus procesos de fabricación no tengan ningún impacto sobre el clima, objetivo que forma parte de un plan climático más amplio: reducir la huella global de carbono de la empresa en un 40% entre 2018 y 2025. Para 2040, Volvo Cars quiere ser una empresa sin impacto sobre el clima.   

La firma del nuevo contrato de electricidad está en consonancia con otros importantes planes de la empresa para reducir en sus instalaciones de China las emisiones de carbono de la industria y la huella de carbono provocada por la generación de energía.   

Hasta hace poco, el 70% de la electricidad que se utilizaba en la planta de Chengdu procedía de fuentes renovables. El nuevo contrato se ocupa del 30% restante.   

Gracias a este nuevo contrato, alrededor del 65% del suministro eléctrico procede de la energía hidroeléctrica, y el resto de energía solar, energía eólica y otras fuentes renovables.   

«El objetivo es reducir nuestra huella de carbono con acciones concretas y tangibles», comenta Javier Varela, responsable de operaciones industriales y calidad. «Garantizar un suministro eléctrico totalmente renovable para nuestra mayor planta en China es un logro muy importante y demuestra nuestro compromiso de tomar medidas concretas y relevantes».   

Volvo Cars trabaja constantemente para reducir la huella de carbono de su red de fabricación y ha alcanzado ya varios hitos en los últimos años: desde 2008, el suministro eléctrico de sus fábricas europeas no tiene ningún impacto sobre el clima y, en 2018, la planta de motores de Skövde (Suecia) fue la primera de su red en conseguir la neutralidad climática.

También en 2018, Volvo cars instaló 15.000 paneles solares en su fábrica de Gante (Bélgica), la primera instalación de energía solar a gran escala en su red de fabricación global.  

Estas y otras medidas forman parte del plan climático que Volvo Cars lanzó a finales del pasado año, uno de los más ambiciosos del sector automovilístico. El elemento central es el objetivo de Volvo Cars de que, para 2025, el 50% de sus ventas globales corresponda a vehículos totalmente eléctricos y el otro 50% a vehículos híbridos.   

Sin embargo, este plan no se limita al objetivo de reducir las emisiones de escape mediante la electrificación, sino que también se ocupa de las emisiones de carbono de las operaciones generales de la empresa y su cadena de suministro, así como del reciclaje y reutilización de los materiales.