Diseño

El arte subterráneo del metro de Estocolmo

El metro de la capital de Suecia, Estocolmo, es algo más que un simple medio de transporte: sus espectaculares instalaciones artísticas lo convierten en la galería de arte más larga del mundo. Te invitamos a hacer una visita al metro de Estocolmo.

 

POR ANTHONY TEASDALE

Movimiento artístico en el metro de Estocolmo

Las redes de metro —y sus diseños— siempre han actuado como embajadoras de la marca de las ciudades: así tenemos, por ejemplo, el representativo mapa del metro de Londres, las preciosas entradas art nouveaux del metro de París o la red de gigantescas estaciones ricamente decoradas de Moscú. Pero Estocolmo ha llevado la faceta artística del transporte aún más lejos. 

Conocida como la «galería de arte más larga del mundo», el Tunnelbana, o T-bana, acoge obras de arte en 94 de sus 100 estaciones, una iniciativa que comenzó en 1957. Y por ello hoy, muy temprano para una mañana de domingo, hemos decidido explorarla.

El Tunnelbana tiene actualmente tres líneas en servicio —la Roja, la Verde y la Azul— que a diario transportan a aproximadamente 900.000 personas por la ciudad. En la línea Azul es donde encontramos las obras más espectaculares. Construida a unos 20-30 m bajo tierra en los años 70, cada una de sus estaciones exhibe partes de la roca en la que se excavó la línea. Es un lienzo inigualable sobre el que los artistas pueden trabajar. Como nuestra base se encuentra a 50 km al norte de Estocolmo, la primera parte del viaje la hacemos a bordo de un Volvo XC60, que conducimos hasta la primera parada de la línea Azul: Hjulsta. Relajados tras un placentero viaje, aparcamos y nos dirigimos a la estación. 

Nuestro primer destino subterráneo es en realidad el que está más lejos: Kungsträdgården, en el distrito comercial de Norrmalm. Inaugurada en 1977, la estación de Kungsträdgården (que significa «Jardín del Rey») fue transformada por el artista Ulrik Samuelson en una cueva de Aladino repleta de tesoros, murales y esculturas. Con fragmentos de muchos de los edificios que se derrumbaron durante la polémica modernización de Estocolmo en los años 60 y 70, las vistas son increíbles mires donde mires: desde las «ruinas» de columnas dóricas (que pertenecen al Museo Nacional de Arte de Suecia) hasta las coloridas baldosas del suelo que reflejan el Palacio Makalös que una vez estuvo arriba.

Ve aquí abajo algunas fotos del metro de Estocolmo, el tunnelbana.

 

1/5

Las paredes de roca expuesta están pintadas con un vivo color verde en algunas zonas y cubiertas por cuadros en blanco y negro, tipo arlequín, en otras. Es como transportarse a los años 70, pero sin las patillas ni las fondue. 

Marie Andersson, que lleva 20 años trabajando como guía de arte en el T-bana, tiene un especial cariño a este lugar. «En mi opinión, Kungsträdgården es la estación más espectacular», comenta. «Aquí, el arte, la arquitectura, el humor y la historia tejen relatos sobre el pasado y el presente del parque que se encuentra encima».

Una parada desde la Kungsträdgården es T-Centralen, el núcleo principal de la red, por la que pasan todas las líneas. Aquí vemos algo muy diferente. El trabajo del artista Per Olov Ultvedt está realizado únicamente en blanco y azul, con siluetas en las paredes de árboles y de obreros que trabajaron en la construcción del T-bana. El espacio genera una sensación de calma, sobre todo en una tranquila mañana de domingo. Para Marie Andersson, eso es lo importante. 

«El metro es un lugar en el que la mayoría de la gente está físicamente presente, pero mentalmente ausente», apunta. «Cuando trabajo de guía, lo que quiero es dar a la gente la oportunidad de estar presente en este entorno tan cotidiano y que descubran lo que podrían haberse perdido mientras piensan en qué salida tomar».

 

Marie tiene razón. Viajar por la red de metro sin el objetivo de llegar a ninguna parte concreta nos permite apreciar más el entorno, asimilando no solo el arte, sino las propias estaciones bonitas del metro de Estocolmo. Cuando llegamos a la estación Stadion de la línea Roja, inmediatamente exploramos todo, observando desde todos los ángulos sus brillantes paredes azules y el arco iris pintado en el techo en conmemoración de los Juegos Olímpicos que se celebraron en Estocolmo en 1912. 

Con una población de dos millones de personas en el área de Estocolmo, el metro continuará ampliándose en los próximos años. La línea Azul se ampliará por sus dos extremos y se construirán dos líneas totalmente nuevas. Pero el arte continuará iluminando las vidas tanto de turistas como de viajeros que lo utilizan a diario por trabajo, en una instalación en continuo crecimiento, accesible para todos. 

Este es el pensamiento que nos quedamos cuando terminamos nuestro viaje y volvemos al punto de partida en Hjulsta. De nuevo en la comodidad del XC60 mientras nos dirigimos al norte, alejándonos de Estocolmo, ahora tenemos una nueva apreciación tanto del vehículo como del propio acto de conducir. Por supuesto que ahora tenemos un destino, pero por el momento solo avanzamos, contemplando la naturaleza en constante cambio del campo sueco. Ese es el poder del arte.

 

Descubre todo sobre el Volvo XC60