Tecnología

Realidad virtual y los coches

Rikard Steiber, gurú tecnológico sueco residente en California, quiere abrir al mundo las posibilidades de la realidad virtual y provocar una revolución educativa en el proceso.

 

DE ANTHONY TEASDALE

Viajamos a California para conocer a un pionero de la nueva era de la realidad virtual

 

«Los últimos avances en aplicaciones RV [realidad virtual] nos permiten ahora "estar presentes"», comenta Rikard Steiber, presidente de Viveport, la tienda de aplicaciones de realidad virtual. «Esto significa que cuando nuestros sistemas visual, auditivo y motor se sumergen en la experiencia, nuestro cerebro cree realmente que está "allí". Cuando estás en una playa de realidad virtual y escuchas y ves las olas, el cerebro lo interpreta como algo real, incluso aunque seamos conscientes de que estamos en casa».

Y aunque lo consideremos muy moderno, lo cierto es que la realidad virtual lleva ya bastante tiempo entre nosotros. A principios de la década de los 90, empresas como Sega y Nintendo intentaron utilizarla en las videoconsolas, pero eran caras y aparatosas, y la experiencia se parecía poco a lo que prometía la publicidad. 

Por aquel entonces, las aplicaciones de realidad virtual eran un concepto que iba por delante de su tiempo. Sin embargo hoy la tecnología y la filosofía van de la mano. Desde el lanzamiento de las gafas Oculus Rift en 2016, la RV ofrece unas posibilidades de inmersión nunca vistas hasta ahora. Una de las personas clave en hacer realidad el sueño de que la RV se utilice de forma masiva es precisamente Rikard.

Al volante de un XC90, dejamos atrás San Francisco y nos dirigimos hacia el sur para reunirnos con Rikard en las oficinas de la empresa en Silicon Valley. Nos explica lo que hace su empresa. «La idea es que seguramente acabaremos utilizando las aplicaciones RV y RA [realidad aumentada] en numerosos dispositivos y plataformas», comenta Rikard. «Así que queremos convertirnos en el lugar al que acuda el consumidor que busca esas experiencias».

En este caso, «experiencias» es la palabra clave. Con dispositivos como las Rift y las Vive de HTC (a partir de ahora «Viveport»), la realidad virtual tiene la oportunidad de ofrecer una nueva forma de jugar, aprender y explorar, aunque a veces resulta difícil definirla sin probarla.

Al igual que miles de profesionales con visión de futuro de todo el mundo, Rikard cree que California es el lugar perfecto para lograr sus ambiciones. Y entre todos estos profesionales se incluyen sus compatriotas suecos. «A los suecos les encanta la tecnología y lo que se puede hacer con ella; por eso encajan tan bien en California», comenta. «Aquí te encuentras con gente de todos los países, religiones y razas que comparten el objetivo común de querer cambiar el mundo. Y creo que también es algo que haremos cada vez más en Suecia. Pensar más globalmente».

 

Steiber lleva años trabajando en tecnología, inicialmente en Londres, desde donde se mudó a California en 2009 para dirigir el equipo de marketing de Google. Habla inglés con un ligero acento californiano y está criando a sus hijos en la costa oeste de Estados Unidos. Y esto le da otro punto de vista sobre cómo la realidad virtual puede ser un elemento adicional en la educación, no solo para que los juegos de ordenador sean más divertidos. 

«Tengo dos niñas pequeñas, así que cuando estén estudiando la era de los dinosaurios, podrán darse un paseo por Jurassic Park y ver a un estegosaurio comer plantas o escuchar el rugido de un T-Rex. Se trata de una experiencia de tan solo 20 segundos, pero el niño sabrá cómo son de grandes los dinosaurios, qué comen y qué les asusta. Nunca lo olvidarán y volverán a por más experiencias de este tipo. Y eso nunca ocurrirá con un libro de texto».

 

«Aquí te encuentras con gente de todos los países, religiones y razas que comparten el objetivo común de querer cambiar el mundo. Y creo que también es algo que haremos cada vez más en Suecia. Pensar más globalmente».

 

Los actuales dispositivos móviles de RV funcionan conectando al usuario a un ordenador, con unos cascos que te van siguiendo en un espacio en 3D para que el sonido coincida con la visión. En sistemas de alta gama, los usuarios pueden caminar e interactuar con los objetos mediante un proceso denominado «respuesta háptica», algo que queda demostrado perfectamente en la aplicación Robin Hood que nos enseña Rikard. 

«Cuando coges una flecha y tensas el arco», comenta Rikard, «realmente vibra para que sientas la resistencia. La resistencia no existe realmente, es tu cerebro el que "rellena el vacío"».

 

Esto abre infinidad de posibilidades que van desde echar un vistazo a una casa que deseas comprar hasta encontrar nuevos mundos para explorar: Vive lanzará el primer satélite VR del mundo en breve para que podamos experimentar el espacio aquí en la tierra. "Tomemos el ejemplo de mis hijas otra vez", dice Rikard. "Les encantaría bucear bajo el agua, ver de cerca una ballena o ir a la luna. Antes, estas eran cosas que sólo Jacques Cousteau o Neil Armstrong podían hacer, pero ahora todos podremos. No hay limitaciones ".

Rikard ha estado fascinado desde hace mucho tiempo por el espacio, de hecho intentó comprar una nave espacial a Richard Branson con el objetivo de ser lanzado desde Spaceport, en el norte de Suecia, en 2014. También ha estado entrenando para el viaje que ha reservado con Virgin Galactic. "He estado entrenando cero g", nos dice. "Tienen un gran avión y lo vacían completamente por dentro. Suben y luego bajan y aceleran para que no tengas peso. Lo haces 15 veces. ¡Es súper divertido! Estás completamente indefenso porque tu cuerpo cree que está en el agua y que puede nadar pero no puede. No hay fricción, así que no tienes el control ".

Lejos del espacio, de vuelta a su territorio de adopción, Rikard es el eterno optimista californiano, siempre está pensando en cómo poder usar la tecnología para ayudar a la humanidad. Sin embargo y a pesar de todo, Rikard también representa lo mejor de la cultura sueca moderna: entusiasta, siempre mirando hacia afuera y nunca satisfecho con el status quo.

Rikard va a recorrer un largo camino, y si somos listos, nos iremos con él. Esperamos que los coches y la realidad virtual pronto caminen juntos beneficiándonos de sus innumerables ventajas.

 

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