ESTILO DE VIDA

Ruta en coche por Nueva Inglaterra a bordo del XC90

Cuando el Mayflower llegó a Massachusetts en 1620, sus pasajeros desembarcaron con la firme determinación de construir un nuevo mundo. Cuatrocientos años después, la reputación histórica de Nueva Inglaterra por su espíritu innovador y pionero sigue siendo tan sólida como siempre

TEXTO: STEPHEN WORTHY | FOTOGRAFÍAS: ANDREW SHAYLOR

Boston: donde todavía se escribe la historia de Estados Unidos, 400 años después

En noviembre de 2020, los estadounidenses celebrarán 400 años desde que el histórico Mayflower divisó tierra por primera vez en Cape Cod, a 80 km al sur de la actual Boston. El velero de aparejo en cruz, de 180 toneladas, había salido del sudoeste de Inglaterra en septiembre de 1620 con 130 pasajeros, sin contar la tripulación, unidos por el objetivo común de construir un futuro mejor. Una «nueva» Inglaterra.

De aquí surgió lo que hoy conocemos como Estados Unidos. Actualmente, Nueva Inglaterra está orgullosa de su historia y de su espíritu pionero e innovador. Son las dos vertientes de esta interesante región —su fascinante pasado y su moderna reputación como centro tecnológico global— lo que la convierte en un lugar tan emocionante de explorar al volante del nuevo Volvo XC90.

Boston: cuna de la sociedad conectada actual

Comenzamos bajo un cielo plomizo en las calles del centro histórico de Boston. Es una ciudad que alberga algunos de las mejores universidades y colegios universitarios del mundo. Las investigaciones realizadas en centros como el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) o la Universidad de Harvard, especialmente en los campos de la biotecnología, el transporte y la robótica, están contribuyendo a dar forma al futuro de todo el planeta… y más allá.

Boston ha sido elegida como una de las mejores ciudades para caminar de Estados Unidos, pero hoy es un día en el que uno se siente afortunado de tener como compañero al XC90 T8 Twin Engine, con su refinado y fuerte carácter. Dentro del habitáculo, el acceso a su tecnología intuitiva está fácilmente al alcance. Al pulsar un botón del volante podemos fijar nuestro destino utilizando la tecnología de control por voz del sistema Sensus Navigation; solo tenemos que indicarlo en voz alta. No es necesario aprender ningún comando: bastará con decir «Rogers Building, Massachusetts Avenue», y estaremos de camino para conocer el MIT.

Nuestra ruta nos lleva más allá del Symphony Hall, de estilo renacentista, sobre el Charles Bridge. Aquí, la arquitectura predominante es la que utiliza piedra rojiza. Un ejemplo especialmente elegante: sus destacados ventanales de cobre, verdes por la acción de la oxidación, se alzan junto a la orilla del río mostrando toda su belleza a pesar del clima.

Al cruzar el puente en Cambridge, el entorno comercial deja paso al académico, y aquí es donde el trabajo de los innovadores laboratorios de investigación de las universidades de Boston está cambiando nuestro mundo. Facebook y la World Wide Web nacieron en estas calles. Encontramos una plaza libre y activamos el sistema de Asistencia de aparcamiento para que nos guíe hacia ella; el XC90 utiliza la tecnología de sensores y cámaras para que podamos aparcar sin tocar el volante: lo único que tenemos que hacer es controlar los frenos. Más allá de la imponente columnata del Rogers Building, en Massachusetts Avenue, se encuentra el
Senseable City Lab.

Nos encontramos con el profesor Carlo Ratti quien, con su equipo de diseñadores, planificadores, científicos sociales e ingenieros, está investigando cómo nuestras ciudades pueden funcionar mejor en el futuro. Están desarrollando una embarcación autónoma. Actualmente está en fase de pruebas en Ámsterdam, se puede construir con una impresora 3D y se puede utilizar como taxi, para la recogida de basuras o incluso como escenario flotante uniendo varias entre sí. Es un brillante ejemplo de sinergia tecnológica entre lo nuevo y lo viejo.

Massachusetts Central: un viaje al pasado

A la mañana siguiente, tomamos la autopista de peaje I-90 hacia el oeste, hacia el centro de Massachusetts. Estamos a finales de septiembre y las hojas de los árboles que guardan la carretera —arces, hayas y fresnos— están comenzando a cambiar de color. Dentro de un mes, los conductores que circulen por esta carretera disfrutarán de un impresionante tapiz de matices otoñales que atrae a visitantes de todo el mundo.

La típica interestatal estadounidense es larga y recta, el tipo de carretera en la que la concentración de algunos conductores disminuye. El sistema Pilot Assist del XC90 ayuda a que conducir con tráfico denso sea menos fatigoso, manteniendo fijas la velocidad y la distancia respecto al vehículo de delante y circulando por el centro del carril. Una suave vibración del volante nos hace saber que la tecnología está activa. Ahora, con la tecnología añadida de Adaptación de velocidad en las curvas, nuestro XC90 utiliza los datos de los mapas para adaptar la velocidad y tomar las curvas de forma más cómoda y segura.

Fuera de la autopista, descubrimos un paisaje de colinas suavemente onduladas, iglesias magníficamente conservadas y vacas que rumian alegremente en los campos. También tenemos una cita con uno de los hitos más emblemáticos de la región. Los puentes cubiertos no son exclusivos de Nueva Inglaterra —también podemos encontrarlos en China— pero forman parte del paisaje de esta región. Construido en 1886, el puente cubierto de Ware/Hardwick, en Gilbertville, es un ejemplo especialmente bello. Situado sobre las rápidas aguas del río Ware, su tejado verde a dos aguas se asienta sobre un puente hecho de listones verticales de madera con una preciosa celosía.

La teoría sobre los puentes cubiertos es sencilla. El clima aquí es implacable: tanto que los puentes de madera descubiertos duran poco más de una década. El de Gilbertville lleva ahí más de 130 años. Nos recuerda que la innovación tecnológica no necesita ser complicada para ser eficaz y que no debe contemplarse desde la perspectiva de un mundo construido sobre el chip de silicio.

Nuestra parada para almorzar está en la cercana Northampton, una bulliciosa ciudad universitaria rodeada de colinas con densos bosques. Es una ciudad que se mueve al son de la música, ya sea la de los músicos callejeros que encontramos en la cálida tarde de otoño durante nuestra visita o la de los múltiples locales donde se puede disfrutar de música para todos los gustos. El Calvin, el auditorio principal de la ciudad —un bello cine reconvertido— lleva el nombre de Calvin Coolidge, el 30.º Presidente de los Estados Unidos, que hizo de Northampton su hogar.

Antes de la llegada de los europeos, la zona estaba habitada por los Pocomtuc, una tribu nativa americana, pero mucho antes que ellos algo inmensamente más grande se movía por el lugar. En 1836, en la cercana Holyoke, un profesor universitario local hizo un importante descubrimiento a orillas del majestuoso y tranquilo río Connecticut. La colección de fósiles con huellas de dinosaurios encontrados por Edward Hitchcock resultó ser de gran importancia, ya que su difusión fue una primera evidencia de que los animales viajaban en manadas. Aún se pueden ver hoy en día, fijadas para la eternidad en la roca arenisca.

Rhode Island: el pequeño estado con grandes diseños

Hacemos un viaje de 90 minutos hacia el sudeste, hacia Rhode Island, el estado más pequeño de los Estados Unidos. De camino hacia Martha’s Vineyard, pasamos una noche en la capital del estado, Providence. Providence está dominada por su gran Parlamento. Terminado en 1904, cuenta con la cuarta cúpula de mármol autoportante más grande del mundo; de las otras tres, dos son la del Taj Mahal y la de la Basílica de San Pedro. Brilla como un faro por la noche, iluminado por más de 100 focos.

El nuevo Volvo XC90 se caracteriza por su tapicería textil de lana. Esta es nuestra idea del lujo sueco moderno y sostenible.

La presencia de la principal universidad de la Ivy League, Brown, y de una de las escuelas de arte más importantes del mundo, la Rhode Island School of Design, da a la ciudad un ambiente relajado y juvenil. El animado centro de la ciudad alberga un próspero ambiente artístico, lleno de soberbias casas georgianas. Aquí está también el Westminster Arcade, el primer centro comercial cubierto de Estados Unidos, construido en 1828. Utilizando la pantalla táctil central, accedemos a Apple CarPlay para buscar sugerencias y nos decidimos por The Grange, un concurrido restaurante vegano ubicado en un edificio de baja altura de la década de 1920 en Broadway. Descubrimos que Providence es una joya realmente discreta.

Martha’s Vineyard: la sensación de exclusividad

La mañana siguiente nos dirigimos de nuevo a Massachusetts, hacia una de las propiedades más exclusivas de Estados Unidos. Con sus 23 millas de largo, Martha’s Vineyard es la isla más grande de Massachusetts. Después de tomar el ferry desde Woods Hole en el continente, la sensación no es tanto la de llegar a una pequeña isla como la de volver a un tiempo más sencillo. La ausencia de cadenas de restaurantes y hoteles es notoria, lo que nos hace sentir como en un santuario alejado de los excesos de la modernidad.

La suave luz de la orilla del mar ilumina el techo panorámico del XC90 cuando nos dirigimos hacia la antigua ciudad ballenera de Edgartown. En los siglos XVIII y XIX, la caza de ballenas fue una de las industrias más importantes de Nueva Inglaterra. Se cazaban ballenas para conseguir principalmente su grasa, que se convertía en aceite para los faros y las máquinas que impulsaron la Revolución Industrial, algo que enriqueció enormemente a los capitanes de los barcos balleneros. Actualmente, las grandes casas que construyeron en Edgartown son un sorprendente recuerdo de una Martha’s Vineyard muy diferente. El escritor Herman Melville visitó el lugar en la década de 1840, durante su breve periodo como ballenero. Sus experiencias fueron la base de su novela Moby Dick, uno de los clásicos de la literatura americana.

Es tal el efecto relajante que Martha’s Vineyard ejerce sobre residentes y visitantes por igual —sus playas de arena no contaminadas, sus cabañas adornadas con ollas de langosta y su elegante ambiente bohemio— que se nos hace verdaderamente difícil volver a tierra firme y dirigirnos hacia el norte, de vuelta a Boston. Sin embargo, en el viaje de regreso a la ciudad, el limpio diseño del habitáculo del XC90 actúa como un filtro y facilita nuestra integración en la vida urbana.