Estilo de vida

Tromsö

Las auroras boreales son una de las razones por las que la gente viene a Tromsø. ¿Pero qué hace que muchos quieran quedarse? Acompáñanos a explorar la puerta al Ártico.

 

El París del norte

Tromsø se encuentra en lo alto de la costa norte de Noruega. Más allá del Circulo Polar Ártico, donde Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia se encuentran conformando Laponia. Como el resto de Noruega, Tromsø ha sido forjado junto a una naturaleza brutal. Aquí, las escarpadas montañas se asoman sobre aguas cristalinas , la nieve recién caída cubre extensas llanuras y todo ello parece estar enmarcado por majestuosas cortinas verdes, rojas y rosas, son las auroras boreales. No es de extrañar que los amantes de la vida y la naturaleza de todo el mundo se concentren aquí. Pero no siempre fue así. Fundada en 1794, la ciudad de Tromsø fue descrita en un principio como un lugar oscuro, pobre, primitivo y siempre atormentado por un clima terrible. Apodado "La puerta al Ártico", Tromsø era en un principio el lugar por el cual los exploradores tenían que cruzar para ir al frente de una expedición.

Pero una vez que se propagó la voz sobre el puerto de hielo de la ciudad y la abundante pesca, no tardó mundo tiempo en que aparecieran los primeros aventureros. Llegaron de centro Europa de visita en un primer momento, para luego sentar las bases de la ciudad cosmopolita en que se ha convertido hoy en día. A finales de 1800, barcos locales así como cargueros venidos de Francia, Alemania y Gran Bretaña llenaron los muelles, mientras otros comerciantes intercambiaban productos procedentes de focas, ballenas, e incluso bueyes almizcleros recién capturados. Cuando la línea Hurtigruten de pasajeros comenzó a operar en 1893, la ciudad se convirtió en un punto estratégico para recibir a turistas de todo el mundo. Americanos, daneses, británicos e italianos fueron los primeros, estos esperaban encontrar una sociedad pobre e incivilizada, y quedaron encantados al encontrarse con unos cultos y hospitalarios noruegos. Desde ese momento y hasta hoy, Tromsø ha sido conocido como el París del norte.

 

"La naturaleza en Tromsø es increíble. Aunque no es tan impresionante como es el calor humano que emiten aquellos que viven aquí."

Comunicar desde el corazón

Al llegar a Tromsø, una tormenta de nieve está esperándome para darme la bienvenida. Tomo un taxi hasta el hotel, el cual está situado junto a los muelles donde el buque de pasajeros Hurtigruten atraca. Cientos de pasajeros desembarcan, todos hablando en lenguas diferentes pero su lenguaje corporal es universal. Todos llevan sus rostros escondidos bajo las capuchas de sus abrigos invernales de colores vivos. Eligen su camino y se dirigen a través del pavimento helado hacia sus hoteles. Están hipnotizados con el tiempo. No tengo tiempo de cambiar más que unas pocas palabras con un grupo de turistas japoneses, antes de que yo también, tenga que parar y mirar hacia el cielo. Unos minutos después la tormenta ha pasado y todos nos quedamos mirando un azul de medianoche perfectamente liso y claro.

Con el declive de la industria pesquera de los años 70 y 80, Tromsø se vio empujada a modernizarse. Hoy, es el centro de varias universidades y hospitales regionales. Como resultado de ello, la población de la ciudad crece en una proporción de cerca de mil habitantes al año y la vibrante escena cultural se enriquece cada año. Esto es particularmente interesante en invierno para luchar contra el aburrimiento que llega con la casi perpetua oscuridad. Pero la noche Polar, que dura desde el 21 de noviembre hasta el 21 de enero, tiene su propio encanto. El amanecer en esta época del año es algo para contemplar, a pesar de que pasa en un abrir y cerrar de ojos. La noche polar también ofrece la mejor oportunidad para presenciar la danza del otro mundo de la aurora boreal. Tromsø es uno de los mejores lugares del mundo para contemplarlo. Así que no debemos extrañarnos de ver algo tan común aquí como son los grandes grupos de turistas a la caza de auroras boreales para su contemplación.

 

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Escenario espiritual

Al día siguiente, me subo a mi XC60 y me pongo en marcha. El sol se refleja a través del parabrisas y la nieve se concentra a lo largo de la estrecha carretera con una altura de casi dos metros de alto. Me siento como si condujera a través un túnel de nieve y viento hacia un mundo inexplorado. Pero Sommarøy no es tierra incógnita. Localizado a una hora de coche de Tromsø, mi destino está claramente señalizado en el sistema de navegación de mi Volvo. Un coche se aproxima en dirección contraria y entonces tengo que contener la respiración, reduzco la velocidad hasta dejar casi parado el vehículo. El otro conductor no parece haberse dado cuenta de la situación. Pasa a toda velocidad a mi lado, dejando tan sólo unos centímetros entre ambos. Mi destino aparece a mi vista. Las bahías poco profundas brillan como papel de aluminio bajo el sol de Sommarøy. El escenario es inspirador, casi espiritual y acompaña perfectamente la música fresca y electrónica que llevo puesta en mi coche.

Aunque estamos a 300 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, el clima aquí es relativamente caliente gracias a la Corriente del Golfo. Esta corriente viene de México y mantiene la temperatura media en pleno invierno en unos -5º grados Celsius. El invierno es largo e impredecible y no es extraño sentir las cuatro estaciones en un mismo día. Continúo viajando alrededor de Sommarøy, y sin aviso, me encuentro cubierta por una densa y feroz oscuridad. Me encuentro una vez más en medio de otra tormenta.

 

Coraje en su DNA

Tromsø es una ciudad de activismo social, y las mujeres pueden ser la razón del porque. Mientras los hombres tenían que marchar al mar, las mujeres permanecían en sus casas y daban vida a la comunidad. La gente de aquí parece que valora la interacción humana y la involucración real en la comunidad. Los frágiles comienzos de Tromsø han enseñado a los residentes modernos a aprovechar cada oportunidad. Sus antepasados, muchos de los cuales fueron obligados a hacer y a improvisar una vida sin ninguna seguridad, se vieron obligados a experimentar. En 40 años, la población se ha triplicado y ahora está en torno a unas 70.000 personas. La ciudad se ha transformado en una punto de alta-tecnología, atrayendo a numerosos inmigrantes, emprendedores, turistas e investigadores de todo el mundo. Más de 120 nacionalidades están aquí representadas. Tromsø se reconoce rápidamente por su franqueza, es una ciudad acogedora. Sus residentes están interesados en los visitantes y dan la bienvenida a la influencia de nuevas culturas.

 

La corona del reino

Mientras voy mirado desde la fría barandilla del pesquero, sé que no soy un pescador. No he heredado unos nervios de acero durante cientos de años para soportar el frío del mar. Mis ojos no han sido programados para escanear la naturaleza en busca de peligros o identificar rápidamente una oportunidad. La naturaleza en Tromsø es majestuosa y noble, de una tristeza brillante. Quizás no sea un pescador, pero aquí el mar te atrapa de tal forma que cualquiera puede disfrutar. La naturaleza en Tromsø es increíble. Pero no es más sorprendente que el calor humano emitido por todos aquellos que viven aquí.

La naturaleza de Tromsø es el reino. Y la gente de Tromsø es su corona.

 

Prepárate para la aventura

 

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